Ética del poder y la política

Ética del poder y la política

Ninguna discusión sobre el poder y la política está completa sin una referencia a las cuestiones éticas relacionadas.

Podemos comenzar esta tarea distinguiendo entre lo político y lo no político en su uso cuando permanece dentro de los límites de la autoridad formal, las políticas y procedimientos organizacionales y las descripciones de puestos y cuando está dirigido hacia fines sancionados por la organización.

Cuando el uso del poder sale del ámbito de la autoridad, las políticas, los procedimientos y las descripciones de puestos o se dirige hacia fines no sancionados por la organización, el uso del poder el poder es politico.

Las cuestiones éticas surgen cuando el uso del poder se extiende al ámbito del comportamiento político. En este contexto, un directivo debe detenerse y considerar seriamente las cuestiones éticas involucradas en cada acción.

El actitud que “el fin justifica los medios” no es deseable.

El criterio de los resultados utilitarios.

El comportamiento redunda en la optimización de la satisfacción de las personas dentro y fuera de la organización. Es decir, produce el mayor bien para el mayor número de personas.

El criterio de los derechos individuales.

El comportamiento respeta las reglas de la justicia. Es decir, trata a las personas de manera equitativa y justa y no arbitraria.

El criterio de la justicia distributiva

El comportamiento respeta las reglas de la justicia. Es decir, trata a las personas de manera equitativa y justa y no arbitraria.

Se puede afirmar que el comportamiento puede no satisfacer los tres criterios, pero aun así puede considerarse ético en la situación dada. Este caso especial debe satisfacer el criterio de factores abrumadores, criterio que justifica el incumplimiento de uno o más de los criterios previos de comportamiento ético y político.

Esta justificación, sin embargo, debe basarse en factores realmente abrumadores a los que da lugar la naturaleza especial de la situación;

  1. Conflicto entre criterios (por ejemplo, una conducta resulta en que se haga algo bueno y algo malo).
  2. Conflictos dentro de los criterios (p. ej., un comportamiento utiliza medios cuestionables para lograr un fin positivo).
  3. Incapacidad para emplear los criterios (por ejemplo, el comportamiento de una persona se basa en información inexacta o incompleta).

El uso de estos cuatro criterios puede agregar vigor al análisis de la ética de comportamiento político en las organizaciones. Todos los directivos utilizan el poder y la política para realizar su trabajo.

Por ello, todo directivo es responsable de hacerlo de forma ética y socialmente responsable. Al reconocer y afrontar consideraciones éticas como las que acabamos de analizar, cada uno de nosotros debería estar mejor preparado para afrontar este importante desafío.