Doctrina de guerra justa

doctrina de guerra justa

Existe controversia sobre la doctrina de la “guerra justa”. Los pacifistas creen que ninguna guerra es “guerra justa” porque las guerras nunca pueden justificarse. Sin embargo, quienes creen que la doctrina de la “guerra justa” es aplicable cuando uno es atacado, y uno la utiliza para la autodefensa.

La doctrina de la guerra justa tiene dos grandes ramas:

  1. justificación para ir a la guerra (jus ad bellum) y
  2. Actos justificables en tiempo de guerra (jus in bello).

La justificación para ir a la guerra depende de los siete criterios siguientes:

  1. La guerra debe ser declarada por una autoridad legítima. Esto prohíbe a particulares o facciones políticas declarar la guerra.
  2. La causa misma debe ser justa. La legítima defensa se considera una causa justa.
  3. La intención debe ser justa y no conveniente. El elemento importante es el motivo para hacer la guerra.
  4. La fuerza sólo puede utilizarse después de que todos los demás métodos razonables de resolución hayan fracasado.
  5. Debe haber una esperanza razonable de lograr un resultado justo.
  6. El resultado debe guardar una relación muy estrecha con el costo. El criterio final pregunta si todo el ejercicio vale la pena, dado el dolor y el sufrimiento asociados con el uso de la fuerza.

Una vez que la guerra realmente ha comenzado, la doctrina del jus in bello ayuda a determinar si las acciones durante la guerra son legítimas y los medios son apropiados para el fin que se persigue. Un principio es que la cantidad de fuerza empleada debe ser proporcional a la amenaza que se enfrenta.

Por ejemplo, no se deben utilizar mazos para romper nueces. La otra es que el uso de armas de guerra debe distinguir entre combatientes y no combatientes (civiles), y los no combatientes deben estar protegidos.

Cabe señalar que el Tribunal Militar Internacional de Nuremberg (Alemania) especificó dos tipos de crímenes además de los crímenes contra la paz. Se trataba de crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra, los cuales prohibían acciones específicas contra no combatientes.

Los principios y sentencias de Nuremberg fueron afirmados e incorporados al derecho internacional mediante la resolución de la Asamblea General de la ONU en diciembre de 1946 y en la Convención sobre Genocidio de 1948.

Además, los cuatro Convenios de Ginebra de 1949 resultantes de la Conferencia Diplomática de 1949 reafirmaron y ampliaron la inmunidad de los no combatientes y brindaron seguridad a quienes alguna vez fueron combatientes pero dejaron de serlo: prisioneros de guerra, enfermos, heridos y náufragos. – así como los no combatientes.

Sin embargo, las leyes internacionales de guerra y la guerra justa operan sin ningún acuerdo internacional detallado, aunque las operaciones militares se llevan a cabo dentro de los Convenios de Ginebra.

Por ejemplo, Estados Unidos negó categóricamente el trato dado a los prisioneros de guerra capturados en Afganistán en virtud de los Convenios de Ginebra, alegando que eran partidarios del régimen talibán y se los consideraba “combatientes enemigos”.

Muchos de ellos se han estado pudriendo en la base estadounidense de Guantánamo en Cuba durante más de tres años sin rendir cuentas.