Delincuencia y coeficiente intelectual en la conducta delictiva

delincuencia y coeficiente intelectual

Los puntajes bajos de coeficiente intelectual parecen estar asociados con el crimen y otros vicios. Necesitamos saber por qué las personas con puntuaciones de coeficiente intelectual bajas cometen delitos con más frecuencia que aquellas con puntuaciones altas.

Comprender el coeficiente intelectual y sus interpretaciones

La explicación depende en gran medida de la visión que cada uno tenga de lo que mide el coeficiente intelectual. El enfoque más común supone que "el coeficiente intelectual mide alguna forma de razonamiento abstracto o capacidad de resolución de problemas y que esta capacidad se hereda en gran medida". Gordon, por ejemplo, ha suscrito esta opinión.

Factores que contribuyen a la morosidad

Sugiere que las prácticas ineficaces de crianza de los hijos de los padres con un coeficiente intelectual bajo pueden causar delincuencia entre sus hijos con un coeficiente intelectual bajo.

Hirshi e Hindelang también creen que el coeficiente intelectual mide la capacidad inherente de un individuo. Sostienen que el coeficiente intelectual afecta el rendimiento escolar, ya que a los niños con un coeficiente intelectual bajo les va mal en la escuela, lo que provoca ira, que luego da lugar a la delincuencia.

Su argumento es consistente con los trabajos de investigación de quienes muestran que las características escolares relacionadas con el fracaso educativo son las mismas características escolares asociadas con la delincuencia.

Factores escolares y coeficiente intelectual

Esas características son una alta proporción de estudiantes por maestro, baja asistencia estudiantil, alta rotación de estudiantes y mala calidad académica. Los jóvenes con baja inteligencia tienden a buscar gratificaciones inmediatas a corto plazo, lo que, según sugieren Gottfredson e Hirshi, da lugar a actividades delictivas.

Wilson y Herrnstein presentaron un argumento similar. Sugieren que las personas con un coeficiente intelectual bajo tienen tendencia a cometer delitos impulsivos asociados con recompensas inmediatas.

Todas estas interpretaciones suponen que las puntuaciones del coeficiente intelectual miden alguna forma de capacidad inherente de los individuos, que en gran medida se hereda.

Puntos de vista alternativos sobre el coeficiente intelectual y el crimen

Un segundo enfoque sostiene que el coeficiente intelectual no mide la capacidad innata sino más bien las cualidades asociadas con el factor dominante.

Un tercer enfoque sostiene que el coeficiente intelectual mide habilidades generales, pero que el entorno de un individuo determina en gran medida esas habilidades. No es razonable sostener que el coeficiente intelectual está determinado únicamente por la biología. El coeficiente intelectual puede verse alterado y determinado por el entorno.

Abordar el problema de la morosidad

Si la inteligencia se hereda en gran medida y si la inteligencia baja causa directamente la delincuencia, entonces algunas personas podrían pensar que la única opción sería impedir que las personas con un coeficiente intelectual bajo se reproduzcan. Pero, de hecho, eso no sería cierto. Si se descubriera que la baja inteligencia tiene algún impacto directo en la delincuencia, entonces habría que tomar algunas medidas para la socialización adecuada de estos niños.

Factores intervinientes y soluciones

La mayoría de los investigadores actuales consideran que la baja inteligencia no causa directamente la delincuencia, sino que hay algún factor interviniente que está asociado con la baja inteligencia, y que el factor interviniente causa la delincuencia.

Gordon, por ejemplo, sugiere que los padres con un coeficiente intelectual bajo practican una educación ineficaz y que sus hijos con un coeficiente intelectual bajo cometen delitos debido a esta educación defectuosa. En este caso, la causa de la delincuencia es una mala crianza de los hijos, no una baja inteligencia.

Si los padres con bajo coeficiente intelectual reciben lecciones efectivas sobre la crianza adecuada, eso reducirá el riesgo de delincuencia en sus hijos con bajo coeficiente intelectual.

Escolaridad y habilidades cognitivas

Hirschi y Hindelang sugieren que el fracaso escolar es el resultado de una baja inteligencia. El fracaso escolar provoca entonces la delincuencia. En promedio, los niños delincuentes obtienen sólo ocho puntos menos que sus hijos no delincuentes.

Proporcionar ayuda adicional a estos niños eliminará la probabilidad de fracaso escolar y un mayor riesgo de delincuencia. De manera similar, Quay sugiere que debido a la baja inteligencia, los niños no pueden aprender habilidades cognitivas como el razonamiento moral, la empatía o la resolución de problemas.

Por tanto, cometen delitos debido a esta incapacidad. Si a estos niños se les enseñan habilidades cognitivas con un poco de esfuerzo adicional, eso eliminará su posibilidad de cometer un delito.

El papel de los factores ambientales

Por último, cabe recordar que la inteligencia no se puede medir directamente. El principal método para medir la inteligencia son las puntuaciones de coeficiente intelectual, que miden la capacidad de lectura o la motivación para tener éxito en el trabajo académico.

Esta realidad respalda la opinión de que los factores ambientales pueden tener más impacto en la diferencia general en las puntuaciones de CI entre delincuentes y no delincuentes que los factores genéticos.